
Ayer más de 2.000 personas nos juntamos en Bilbao para pedir el cierre de la central de Garoña, a ritmo de tambores la manifestación discurrió por el centro de Bilbao de una forma silenciosa y ejemplar. Más de 40 colectivos unieron sus fuerzas, lo cual no es muy habitual, para alzar la voz por una misma causa: CERRAR GAROÑA. El movimiento anti-nuclear, tras su boom en los noventa, parecía haberse quedado entre nostálgicos del sol rojo y ecologistas prematuros, me alegró ver ayer a gente de todos los estratos sociales juntarse a favor de una causa medioambientalista. Con traje, en zapatillas o en tacones, daba igual, desde aquellos años de Lemoniz -que no viví- los ciudadanos habíamos permanecido en letargo participativo, ayer vimos la necesidad de salir a la calle y dejar nuestro sillón de espectadores para hacer uso de nuestra voz. Bailando y cantando dijimos no a Garoña y, en definitiva, no a la energía nuclear.
Llámenlo NIMBY (NOT IN MY BACK YARD), que queda más fino, pero el fenómeno de NO EN MI PATIO TRASERO a vuelto para quedarse.
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