El asfixiante calor, el sol cayendo a plomo, la ausencia de sombras y el impactante paisaje que rodea a estos barracones configuraba un ambiente desolador que nos permitio imaginar lo duro que debe ser trabajar allí.
Para terminar, es interesante leer uno de los comentarios realizados al hilo del artículo de Karmele Llano en el blog de Naider, acerca de las mesas de trabajo en aceite de palma sostenible... ¿cabe la sostenibilidad en una explotación de grandes dimensiones como la que visitamos en Kalimantan? Debatiremos sobre ello en breve.
1 comentarios:
Hay quien puede pensar que se trata de una forma de vida para los lugareños, pero lejos de ser así estas plantaciones empobrecen aún más a sus vecinos:
- Primero, porque muchos de ellos pierden sus tierras ya que muchos de estos poblados viven de la explotación sostenible de la madera. Además, muchas de estas expropiaciones se hacen sin ningún tipo de indemnización. Gobierno, cuando da los permisos para la plantación de palma no siempre dice dónde hacerlo o por lo menos la maquinaria entra sin atender a limitaciones o propiedades. En nuestro viaje, tal y como hemos manifestado en varias ocasiones, hemos podido comprobar cómo se obtienen las licencias: primero se prepara el terreno para que no sea selva primaria (sacando los ejemplares más grandes y enterrándolos bajo tierra en los caminos) y luego ya se arrasa.
- Porque la erosión causada por la deforestación imposibilita a corto o medio plazo su reforestación o utilización por parte de los habitantes de los poblados, por no hablar de los fenómenos climáticos que agravan sus consecuencias (lluvias torrenciales, sequía…) por la deforestación.
Lo cierto es que mientras la comunidad internacional no actué, las selvas indonesias estarán expuestas a la codicia de gobiernos bananeros que buscan, con el uniforme verde llevar una añorada vida blanca.
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